Reflexión 

Reflexión antes de la practica

            El área que he seleccionado para realizar mi practica es la ortopedia La misma se dedica al diagnóstico, tratamiento, rehabilitación del sistema musculo esquelético del cuerpo humano. Mi interés hacia esta rama nació cuando que fui diagnosticada y operada de escoliosis a los once años. Previamente, he realizado “shadowings” con diferentes ortopedas donde he podido ver como se desempeña un cirujano ortopédico. Para poder seguir ampliando mi conocimiento decidí hacer otro “shadowing” con un ortopeda especializado en la medicina deportiva. Espero aprender técnicas innovadoras de reparación o reconstrucción de fracturas ya sea en enyesado o quirúrgicamente, como la artroscopia.


Reflexión después de la practica

               Esta experiencia ha sido una llena de conocimiento y experiencias únicas, cada vez que salía del consultorio o sala de cirugía más entendía que esta es mi pasión. Sin importar que ya he hecho rotaciones con otros ortopedas, esta fue interesante porque se especializaba en medicina deportiva y todo tratamiento que el doctor recomendaría era con expectativas de que el paciente volviera a practicar su deporte.


               Por toda de la práctica, el doctor cogía un tiempo en cada caso en explicarme la anatomía, el tipo de lesión, como leer las placas y que había que estar pendiente en los laboratorios clínico. Mas, cuando formulaba el plan de tratamiento explicaba el por qué escogía ese tratamiento y los factores que tomaba en cuenta. De igual modo en sala de cirugía, debido a que la mayoría de sus cirugías eran artroscópicas, me explicaba con detalle que era lo que estábamos viendo en la pantalla y cual iba hacer el proceso de reparación. Cuanto pasaba el tiempo, me hacia preguntas sorpresas, me mandaba a leer las placas de MRI para señalar el tipo de lesión que tenía el paciente (ya sea un ACL, menisco, “rotator cuff” desagarrado) y en la artroscopia me preguntaba qué era lo que estábamos viendo (ligamentos y tendones de la rodilla u hombro).


                Atreves de la práctica, pude notar una consistencia en los diagnósticos con la edad. Por ejemplo, en la mayoría de los pacientes: los niños y preadolescentes tenían tendinitis, tendinitis patelar o el síndrome Sinding Larsen Johansson; en adolescentes y adultos se veía los ACL rotos, meniscos desgarrado, desgarre del tendón patelar, desgarre del “rotator cuff”, artritis séptica, u osteonecrosis espontánea de la rodilla. En todos los casos dependiendo de la severidad de la lesión, el doctor decidía si el tratamiento debiese ser conservador o con cirugía (mayormente artroscópico). Por otro lado, en los pacientes de edad avanzada llegaban al consultorio con mucho líquido en la rodilla (se procedía hacer artrocentesis con el sonograma en el consultorio) y con el “rotator cuff” desgarrado mas mucha artritis, en estos casos se procedía hacer un remplazo de hombro. Por otra parte, siempre llagaban las fracturas de huesos que podía tratarse con una bota, yeso o con la cirugía ORIF.


                Esta práctica ha sido una de las mejores experiencias. El doctor hizo que pusiera en práctica lo aprendido junto a él; más, me daba asignaciones que le tenia que contestar al día siguiente. Lo mas que me impresiono fue que el doctor por mas llena que estuviera el consultorio todo el tiempo se mantuvo amable, cortes y entendedor de los dolores hacia los pacientes. Esa es la clase de doctora que aspiro hacer, una que sin importar cuanto es la prisa siempre mantenerse amable y con simpatía.